Los preservantes en la comida: ¿debemos evitarlos?

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La nutricionista Getsení Rodríguez nos explica los riesgos de estos componentes artificiales en los alimentos.



Al momento de hacer tus compras en el supermercado, ¿te has detenido a leer los ingredientes que contiene cada alimento? Sin duda, muchas personas pasan por alto esta información, pero en cada etiqueta puedes encontrar los componentes de los productos que consumes habitualmente. Los preservantes o aditivos forman parte de una gama de ingredientes que están incluidos en muchos de los alimentos que encuentras en las góndolas de los supermercados. Sin embargo, estos componentes artificiales podrían tener efectos negativos en nuestra salud.



De acuerdo con la nutricionista Getsení Rodríguez, los aditivos tales como saborizantes, colorantes, preservantes o conservantes son sustancias que se añaden a los productos o alimentos durante su producción o procesamiento. Estos se agregan para alterar las características del alimento con el fin de alargar su vida útil y mantener una textura consistente, entre otros aspectos.



Ante esto, es importante que el consumidor se eduque y dedique tiempo a leer las etiquetas cuando realiza la compra en el supermercado. Asimismo, resulta indispensable que evalúe las opciones disponibles cuando visita su restaurante tradicional o de servicio rápido de predilección y asegurarse de que cuente con la opción de ingerir alimentos libres de preservantes.



“A pesar de que vemos más productos atractivos a nivel de libres de grasa o bajos en grasa, libres de azúcar, bajos en calorías, algo que es claramente atractivo, notamos que hay más condiciones de salud. El sobrepeso y la obesidad siguen en aumento, al igual que los desórdenes metabólicos, tales como la diabetes, alta presión y colesterol, que se supone que veamos en personas mayores de 40 años y ya lo estamos notando en niños”, dijo la nutricionista.



Rodríguez, a su vez, indicó que el aumento de estas condiciones podría estar ligado al consumo, a largo plazo, de alimentos con preservantes.



“Lo que se ha investigado o encontrado es que los alimentos procesados, que contienen los aditivos o preservantes, debilitan la resistencia del intestino conociéndose como intestino permeable, provocando inflamación. Las personas están más propensas a desarrollar condiciones autoinmunes, ya sean la diabetes tipo 1, enfermedad celíaca, lupus, la esclerosis múltiple, la hepatitis autoinmune y la enfermedad de Crohn”, señaló.



Agregó que los alimentos con preservantes o aditivos pueden provocar o empeorar las alergias.



La ruta hacia una dieta saludable y balanceada



Por su parte, Rodríguez comentó que las personas deben acercarse a tener una alimentación “más real” y lejos de preservantes y aditivos.



“Estamos viendo más productos atractivos, como aquellos bajos en grasa, libres de azúcares. Sin embargo, no se está viendo una población ni más saludable ni más en peso. Por ende, debemos acercarnos a tener una alimentación un poco más real, más fresca para ver si entonces le damos otro giro”, aseguró.



La nutricionista también sostuvo que la calidad de los alimentos y la dieta tendrá un impacto a largo plazo en la salud de las personas a nivel cognitivo, sistema inmunológico y el desarrollo de ciertas enfermedades.



“Si el consumidor tuviese la oportunidad de ver todos los ingredientes, tales como los aditivos, definitivamente, sus elecciones serían totalmente distintas a las que está haciendo. Muchas veces pensamos que el factor calórico o factor grasa es lo único que importa a la hora de medir la salud, pero la calidad de lo que estás comiendo, así como la variedad que puedes tener en tu dieta, es algo que va a impactar significativamente a largo plazo”, dijo.



La profesional de la salud indicó que las personas deben procurar una dieta balanceada. Sin embargo, aclaró que todo depende del historial médico de cada persona.



De esta manera, Rodríguez mencionó que se puede integrar los cereales y farináceos. Además, sugirió que dos de las tres comidas provengan de fuente integral e incluir proteínas o carnes mayormente de fuentes magras. Rodríguez, sin embargo, hizo hincapié en la importancia de que las personas integren cinco porciones diarias de frutas y vegetales. Asimismo, recomendó consumir productos lácteos que provengan o sean bajos en grasa, añadir grasas saludables y acompañar la nutrición con actividad física para trabajar con otros componentes importantes en la salud.



“Las condiciones crónicas son las que están más alineadas al estilo de vida que decida tener cada persona. Si no tenemos una buena alimentación y no tenemos un peso saludable podemos contraer estas condiciones. Todos estamos propensos, muy probablemente a nivel genético, pero depende de la alimentación y el estilo de vida que decidamos tener, podemos retrasar, no tener o adquirir más rápido estas condiciones”, subrayó Rodríguez.



Si bien los preservantes y aditivos seguirán presentes en muchos alimentos, dependerá de cada persona seleccionar aquellos productos que sean de beneficio para su salud. Por eso, es recomendable visitar a una nutricionista para adquirir una guía de alimentos que vayan acorde a nuestro cuerpo y enfermedades, de tener alguna. La alimentación es la gasolina que nuestro cuerpo necesita, sin ella no podríamos funcionar adecuadamente.



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